¿Qué le sucede a tu cuerpo cuando practicas yoga a diario?
El yoga es una práctica ancestral que ha ganado gran popularidad en las últimas décadas. Con el paso del tiempo, se ha vuelto más accesible gracias al auge de las clases de yoga online y presenciales, así como al mayor interés de los medios de comunicación.1 Uno de los factores que ha contribuido a su creciente popularidad son los numerosos estudios científicos que demuestran sus increíbles beneficios para la mente y el cuerpo.
Muchas plataformas de streaming y sitios web ofrecen programas y desafíos de yoga diarios para fomentar y mantener una práctica regular. Si bien realizar actividad física a diario es excelente para el bienestar general, es posible que te preguntes si practicar yoga todos los días es recomendable. A continuación, analizamos la ciencia que respalda los efectos del yoga en el cuerpo para que puedas decidir qué es mejor para ti.
Beneficios físicos del yoga
El yoga puede aportar beneficios a todo el cuerpo, con diferentes niveles de intensidad, dificultad y enfoque, dependiendo del tipo de yoga que elijas. Diversos estudios demuestran que el yoga mejora moderadamente la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad, la flexibilidad de las extremidades inferiores y los patrones de movimiento funcionales.
El yoga es una forma de ejercicio con peso corporal que aumenta la fuerza, especialmente en personas que no están acostumbradas al entrenamiento de resistencia. Si bien no proporciona los mismos resultados de fuerza y desarrollo muscular que el levantamiento de pesas, es una forma de ejercicio de resistencia accesible y eficaz. Un estudio demostró que las personas que practicaron hatha yoga durante 12 semanas mejoraron su rendimiento en flexiones de brazos, abdominales y pruebas de fuerza en las piernas.
La flexibilidad, la movilidad y la estabilidad son probablemente los beneficios físicos más conocidos del yoga. La práctica del yoga requiere equilibrio, activación del core y contracciones isométricas, lo que fortalece los músculos posturales y mejora la conciencia corporal. El cuerpo trabaja para mantener la estabilidad y el equilibrio, facilitando las transiciones entre las posturas. A medida que mejoras, también lo hacen tu estabilidad y equilibrio.
Los estudios también muestran que el yoga es una excelente opción para mejorar la aptitud funcional, especialmente para quienes se están recuperando de una lesión o quieren prevenirla. La práctica regular de yoga mejora la profundidad de la sentadilla, la movilidad de los hombros y la estabilidad del tronco, según un estudio con atletas universitarios que participaron en dos clases de yoga de 90 minutos por semana durante 12 semanas.
Por último, se ha demostrado que el yoga mejora los síntomas de ciertas enfermedades. En particular, puede reducir el dolor en afecciones como la artritis, el dolor crónico (de espalda, cuello o de cabeza) y el dolor neuropático. También puede mejorar la función cardiovascular, controlar la diabetes, reducir la presión arterial y mitigar los efectos secundarios del cáncer de mama. Si tienes alguna afección médica, consulta con tu médico para determinar si practicar yoga a diario (o varios días a la semana) es adecuado para ti.
Beneficios mentales y emocionales del yoga
Como actividad que integra cuerpo y mente, el yoga ha ganado popularidad a la par con el creciente interés por la atención plena y el bienestar mental y emocional. En sus orígenes, el yoga siempre ha enfatizado la importancia de estar presente, conectar con el cuerpo y la respiración, aspectos que, según estudios, mejoran la salud mental y emocional.
En general, la práctica diaria de yoga puede influir positivamente en el estado de ánimo, el comportamiento y el bienestar mental. Mejora la concentración, facilita la relajación, aumenta la claridad mental y reduce la ansiedad y el estrés.
El yoga también es una herramienta eficaz para controlar la ansiedad. Si bien se necesitan más estudios sobre su efectividad en trastornos de ansiedad, para la ansiedad y preocupación cotidianas, la práctica regular de yoga puede brindar alivio.
Asimismo, el yoga puede ser beneficioso para quienes padecen depresión, aunque se requieren más estudios de calidad para explorar su potencial en este ámbito. La reducción del estrés es otro beneficio de la práctica diaria de yoga. En personas sanas, el yoga ayuda a disminuir el estrés y mejorar la relajación, lo que puede fomentar un estilo de vida más saludable. El tiempo dedicado a la práctica de yoga es una inversión en el bienestar general.
Otro área importante de investigación y preocupación pública es el deterioro cognitivo y la salud cerebral. Ante el aumento de casos de Alzheimer y demencia, y la mayor prevalencia de TDAH y autismo, muchas personas recurren a prácticas de atención plena como el yoga en busca de alivio y mejora.
Los practicantes de yoga a largo plazo suelen tener mejores habilidades cognitivas, como funciones ejecutivas y tiempo de reacción, y la práctica de yoga ha demostrado mejorar la memoria y, potencialmente, la cognición, el estado de ánimo y el equilibrio en personas con demencia.
Estudios prometedores indican que el yoga puede mejorar los resultados en personas con TDAH, ofreciendo una forma de practicar la atención plena que reduce la impulsividad y la hiperactividad y mejora la concentración.
Posibles riesgos y peligros de practicar yoga a diario
El yoga es una forma de ejercicio relativamente segura, especialmente si se practica a un nivel adecuado a su experiencia y capacidades. Nunca fuerce el cuerpo más allá del dolor y evite profundizar en los estiramientos si le causan molestias o incomodidad.
Si siente dolor en alguna articulación o zona al estirar, deje de realizar los movimientos que la agraven. Los movimientos repetitivos diarios pueden causar lesiones por sobrecarga.
Los riesgos de practicar yoga a diario son más sutiles. Por ejemplo, si solo practica yoga como ejercicio diario, es poco probable que cumpla con las recomendaciones de actividad cardiovascular y de fortalecimiento muscular. Complemente el yoga con ejercicios de mayor intensidad que trabajen el corazón y los músculos al menos dos veces por semana.
El yoga en caliente no debería practicarse a diario y conlleva riesgos adicionales, como desequilibrios electrolíticos y presión arterial alta. Asegúrese de que su médico le autorice a practicar yoga en caliente y limite las sesiones a un par por semana.
Consejos para comenzar y mantener una práctica diaria de yoga
Propóngase comenzar y mantener una práctica diaria de yoga, pero recuerde que, aunque se pierda algún día o solo pueda practicarlo unas veces a la semana, aún obtendrá beneficios.
Al comenzar, dedique tiempo a familiarizarse con las posturas más comunes. Una buena forma de empezar es elegir unas pocas posturas básicas y practicarlas durante varios días hasta dominarlas. Luego, vaya añadiendo posturas que le resulten cómodas, manteniendo siempre una buena alineación.
Al elegir un instructor, asegúrese de que esté cualificado. Los servicios de streaming o los estudios de yoga son una buena opción.
En resumen
Dedicar tiempo a la relajación y a conectar con tu mente y cuerpo a diario puede aportar numerosos beneficios para la salud, como mayor movilidad, estabilidad, mejor estado de ánimo y alivio del dolor. Es importante prestar atención a las señales de tu cuerpo y reconocer cuándo necesitas un día de descanso, especialmente si tu práctica de yoga es intensa o exigente.
Trabaja en la alineación corporal y asegúrate de realizar cada postura correctamente para evitar lesiones. Disfrutar del yoga comienza por encontrar el tipo de práctica y el horario que mejor se adapte a tus objetivos y preferencias. Prueba diferentes estilos de yoga para descubrir cuál te funciona mejor.
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